lunes, 7 de abril de 2014

"Malos humores", nueva Turbulencia, por David Suárez, "Suarón"

El pasado sábado tuve la oportunidad de presentar el nuevo libro de relatos de David Suárez. "Suarón" en la nueva librería Santa teresa de Oviedo, a la cual se le pueden ver buenos mimbres en esta nueva etapa que comienza su andadura tomando el concepto de librería-café que se está comenzando a imponer en otras ciudades del norte de España y del resto de Europa.

Mi speech para Suarón fué el siguiente:


"Malos Humores", en Editorial Turbulencias.



Sentarse al lado de David Suárez, “Suarón” en la presentación de uno de sus libros es un riesgo que no muchos se atreverían a vivir dado que con él nunca sabes lo que te puede suceder. No se si acabará por el suelo leyendo uno de estos cuentos de su nuevo libro, “MALOS HUMORES”, si acabará oliendo el rastro de princesas de Asturias que antes que nosotros visitaran este local o si acabaremos todos gritando al mismo compás aquello de “¡COMO GALLINAS PONEDORAS!”. De mano mi papel es presentar esta nueva turbulencia y a su autor, cosa que intentaré hacer lo mejor que pueda, les doy mi palabra.

David Suárez, “Suarón”, es un hombre polifacético e interdisciplinar. Además de su faceta como cuentista, que es la que nos ocupa hoy, es un poeta heterodóxo que bebe de la tradición poética punk y post punk norteamericana que ha sabido adaptar perfectamente a la idiosincrasia y socarronería particular asturiana. Poéticamente hablando es anárquico, ya que su tono pasa de la relativa seriedad de su primer poemario “Cacharros Malversos”, allá por el año 2000 al surrealismo y el humor de su última obra poética publicada, “Picotazos al Cabrales de un paxarín bizarru”, del año 2010. Sus recitales no pueden calificarse de otra manera que no sea con la palabra “Fiesta” y créanme que da gusto a veces rodearse de poetas que practiquen el Spoken Word y que tiñan con un toque de humor, a veces grueso, cabe decir, sus presentaciones y recitales. A veces irónico, a veces sarcástico, a veces corrosivo, tras conocerlo e ir a varios de sus recitales, he notado que sus poemas se han incrustado en el cerebro de quien les está hablando y cosas tan sencillas como ir a la calle Marqués de Teverga ya me recuerda a Suarón, qué decir de las veces que he cogido la autovía minera, en la que, he de confesarlo, también e ido, a mucha menos velocidad que el protagonista de su poema futurista, pero como él también he cantado aquello de “Avanti il popolo, bandera rossa, bandera rossa”.
Ahora hablándoles en serio, Suarón es la excepción poética a la norma, al poema triste y profundo, el cual, todo sea dicho, en ocasiones es más sencillo de llevar a cabo que un poema a la “maniera Suarón”, lleno de ingenio y salero, porque ya lo dicen aquellos que se dedican al guión: siempre es más complicado hacer reir que llorar.
De su faceta como ciclista poco puedo decir, ya que tan solo la conozco en fotos, aunque no es menos admirable que la anterior, como poeta. Aquí a mi lado está sentado David Suárez, alias “El raposu”, también conocido como “El aguador del norte”, segundo resultado de Google si pones “aguador” tras el de Sevilla, miembro del club “Picullanza” y capaz de subir paredes en las que mi viejo Seat sufriría incluso en primera marcha. ¿Su doping?: Cerveza, pero supongo que de su faceta como ciclista ya habrá momento de hablar.
También este señor es cantante de un grupo punk: “Los majaderos”, punk auténtico y hasta aquí puedo decir porque aún no son las nueve de la noche y aún estamos en horario infantil.
No menos llamativa es su faceta como actor de cortos, en uno de ellos con un memorable papel como fantasma, carrera esta, la de actor que parece tener un poco abandonada, y a la que, desde aquí quiero públicamente animarle a que continúe. Si quieren verlo creo que en Youtube se puede ver fácilmente poniendo “El enigna del ático izquierda”. También ha actuado en “Cena Bizarra”, pero a la hora de preparar esta presentación no recuerdo muy bien su papel, aunque si se que tenía algo que ver con el pollo asado que gustosamente todos comen al final del mismo. Ya saben, si quieren véanlo.

Sin embargo lo que nos ha traído esta tarde aquí, en la que por cierto, “estreno” esta nueva ubicación de la tradicional librería Santa Teresa, es el libro de relatos “Malos Humores”, que todavía huele a tinta fresca, pues no tiene ni una semana de impresión y que a buen seguro a ustedes, queridos lectores, no les dejará indiferentes.

Lo curioso de “Malos humores” es lo comedido que en él está Suarón, pues en él, aunque hay humor, como no puede ser de otra manera, también hay tragedia, decepción y cotidianeidad llamemosla “gris”. Me explico: de la obra de Suarón uno puede esperar esa socarronería astur típica de los relatos de sus anteriores publicaciones. En esta ocasión Suarón está mucho más comedido y ya a estas alturas me atrevo a decir que hoy no rodará por el suelo leyendo uno de estos relatos. En su contraportada habla de seguir la estela de autores como Bukoswki, Carver o Sharpe y personalmente me inclino, tras su lectura, a que en este caso la influencia es mayor en cuanto a los dos últimos escritores, Carver y Sharpe.
Del primero puedo intuir reminiscencias de ese realismo sucio americano en el que existe una calma tensa que puede o no resolverse. Estamos ante un relato y tenemos que evitar detalles y rococós innecesarios. Carver es una mujer en torno a la cuarentena fumándose un cigarro mirando por la ventana y tirando la colilla en el jardín, la cara “B” del sueño americano, y aquí podemos verla a lo ovetense en una loca que se quiere suicidar en la calle Sacramento, en un trabajador del polígono de ciudad Naranco al que le deja su novia, en un poeta que vive en la calle Oscura. Quizá sea la cercanía, puede que el reconocimiento de los espacios, quizá esa calma cotidiana, pero Suarón hace que nos metamos en los cuentos y que parezcan reales. Inciso: quizá pocas portadas hayan sido tan bien escogidas como la que hoy nos ocupa, con un Álvarez Cabrero que se compagina a la perfección con la obra de Suarón, dos autores, uno plástico y otro literario que parece que trabajan el uno por y para el otro, ya que nunca una imagen reflejó mejor una obra escrita y esta nunca mejor una imagen. Enhorabuena a los dos por esa conjunción de trabajos.

En cuanto a las reminiscencias de Sharpe son evidentes en “Malos Humores”, en tanto quiera o no en toda la obra de Suarón hay siempre un toque picante de ironía y humor. Me he reído con Abel, tu compañero satánico de 7º de EGB porque yo también tuve uno, creo recordar que en el mismo curso, y contaba la leyenda que en otra clase un día había hecho levitar unas tijeras. Yo podría haberlo congtado también en un relato, pero Suarón lo ha hecho antes y encima le ha sabido dar ese toque de humor, vuelvo a repetir, tan difícil para algunos a los que nos han llamado “poeta del desasosiego y de los suburbios” como es mi caso. En el relato “El juego”, Suarón llega a reclamar una patrulla ciudadana de Chuck Norris para luchar contra comunistas y socialistas, , lo cual unido a su socarronería ovetense llega a recordarme personalmente a nuestro añorado actor de zarzuela y exalcalde Gabino de Lorenzo, personaje con cuyas andanzas podrían llenarse cientos de papeles de envolver bollos preñaos del día de San Mateo.
En cuanto a Bukoswki quizá sea el autor de referencia de esta obra que está más oculto en la misma. Cierto es que hay masas viscosas y alguna que otra guarrada en la obra, realismo sucio +1 diría yo, pero créanme, “Malos humores” es una obra seria, una vuelta de tuerca a “la Suaronada”, género que únicamente lleva a cabo literariamente Suarón  y con la que el autor Diego Medrano definió en el prólogo de “Picotazos al Cabrales” la obra realmente indefinible con otro término de este autor que tengo aquí a mi lado.


Así pués disfruten de esta nueva turbulencia. Háganse con ella, léanla y paseen con la misma por la calle oscura, por San Lázaro, por el Campillín, Empápense y disfrutenla como yo la he disfrutado y como disfruto ahora con el riesgo de estar aquí sentado en una presentación al lado de este señor, David Suarez, Suarón.


Suarón promocionando el etanol

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